Apuntes sobre la salud de la población en Honduras

El sistema sanitario de Honduras está evolucionando. Puede que no tan rápido como algunos problemas de salud requieren, pero la mejora es continua, y progresiva, del mismo modo que lo son los indicadores de salud de la población.
50 años atrás, apenas había unos cuantos centros de salud por todo el país (y solamente dos hospitales). Una gran cantidad de población tenía un difícil acceso a ellos y se encontraban con otros problemas como la ausencia de programas de vacunación, en un escenario donde la alta mortandad hospitalaria (160 defunciones por cada mil habitantes) era muy habitual.

Mejoran los centros de atención médica

Hoy día existen entre 1.200 y 1.300 centros de atención médica en Honduras. En estos años se ha mejorado mucho, con más infraestructura sanitaria, facilidades para el acceso a la salud en diferentes comunidades, acceso a sistemas de agua potable, así como un mejor alcance de alimentos saludables para la población en general.

De hecho, a lo largo del 2017, la atención en los centros de salud habrá crecido un 50%. En parte gracias a la remodelación de los centros Miguel Paz Barahona, Armenta, San José del Boquerón y Chamelecón. En ellos los pacientes podrán acceder a una mejor asistencia, así como a técnicas muy específicas y que pueden resultar cruciales para un buen diagnóstico, como la aplicación de ultrasonidos y electrocardiogramas.

Honduras es uno de los países mejor preparados de Latinoamérica respecto a su programa nacional de vacunación. Años atrás la lista de enfermedades contagiosas que circulaban por el territorio era significativa, como la sífilis, la poliomielitis, la tuberculosis, neumonías, e incluso la malaria. Hoy en día, aunque han entrado en juego enfermedades relativamente nuevas como la zika, la presencia de estas enfermedades infectocontagiosas se ha reducido drásticamente. Ahora el país está muy bien preparado, con capacidad de proteger debidamente a toda la población.

Mirando al futuro

Desde la Secretaría de Salud del país también destacan la incorporación de dispositivos de lucha contra el VIH, y del éxito a la hora de reducir la presencia de la malaria.
Con todas las mejoras mencionadas, en las últimas cinco décadas se ha mejorado la esperanza de vida. Antes era de 50 años y ahora tenemos un promedio de 74 años, lo que supone un aumento de 24 años a la media de vida del hondureño. Y en cuanto a la mortalidad materna e infantil, la diferencia es notable. Se ha pasado de unos 130 fallecimientos por cada mil, y ahora el promedio ronda entre los 20 y los 30, como mucho, por cada mil.

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